Un Obispo párroco en San José de Caracas.

Es una parroquia histórica del casco central de la ciudad capital, ubicada en la parte centro norte y al pie del pulmón vegetal, llámenlo como quieran Guaraira Repano o Cerro El Ávila. Es una comunidad muy diversificada, sobre todo con su crecimiento dado en las recientes décadas.

En la época colonial se le conocía como Sabana de Ñaraulí, en el terremoto de 1812 sirvió de refugio a muchos caraqueños, sobre todo como Sede provisional del entonces arzobispo de la ciudad, Narciso Coll y Prat. Es en 1889 que el Presidente Juan Pablo Rojas Paúl la inaugura como Parroquia, dado que en la ciudad hacía falta un templo parroquial dedicado al santo patriarca que llevó las riendas de la Sagrada Familia de Nazaret, mientras que el más cercano era el de Chacao, entonces considerado un pueblo foráneo. Tanto la edificación del templo como su acondicionamiento inmobiliario estuvieron subsidiados completamente por el gobierno. Incluso, su primer titular fue el presbítero José María Fortoul, quien era ahijado del Presidente.

Emblemática parroquia, cuyo templo ha sido utilizado en múltiples ocasiones por canales de televisión para la grabación de matrimonios, tanto reales como en telenovelas. A finales del año 2013 se estrenó la película “Papita, Maní, Tostón”, donde aparece el templo eclesiástico y sus calles colindantes, pero en el largometraje se le atribuye la ubicación a la también populosa parroquia La Pastora; curiosamente, en otro documental de béisbol realizado por Bolívar Films, se hace una breve toma de la calle lateral, que da al frente con la Jefatura Civil, en el momento en que se mencionan las calles vacías por el interés de los caraqueños en la llamada pelota criolla.. De ésta comunidad han salido renombrados deportistas como Alfonso “Chico” Carrasquel, Carl Herrera (a comienzos de su vida deportiva), entre otros.

Recientemente su arteria vial principal, la avenida Fuerzas Armadas, se vio modificada con la construcción del BusCaracas, por lo que se pudiera decir que la parroquia también va teniendo nueva cara con el avance de los tiempos.

Los párrocos de San José han tenido cierta relevancia en la Arquidiócesis de Caracas, como por ejemplo el caso de Marco Sergio Godoy, quien posteriormente fue Obispo de Maracaibo; también Mons. Juan Francisco Hernández, quien posteriormente fue párroco en Santa Teresa y se encuentra sepultado a los pies de la imagen del Nazareno de San Pablo. Curiosamente, a partir de febrero de 2014, tiene como párroco a monseñor Tulio Luis Ramírez Padilla, quien también es obispo auxiliar de Caracas, encargado de la Pastoral de la zona central de la ciudad; es un caso un tanto atípico y primera vez que la parroquia tiene como párroco a un obispo en ejercicio.

Los feligreses estarán bien receptivos a estos cambios, con un gran cariño que caracteriza a los josefinos, siempre y cuando se lleve la Palabra de Dios por delante, sobre todo a quienes más lo necesiten.

¡Bienvenido! Por sus frutos lo reconoceremos.

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Véase también: Parroquia San José de Caracas en Wikipedia

@FELiendo16

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Osar todo por reconciliar

Comenzando un nuevo año calendario, específicamente el occidentalizado, nos encontramos con la esperanza de que arranque un período lleno de oportunidades por obtener, metas por alcanzar, promesas por cumplir, sueños a materializar, entre muchas otras cosas que apunten a un nuevo recomenzar, continuar aprendiendo pero sin desprenderse netamente de lo transcurrido. Cada día es un camino que se empieza, en cada momento hay un espacio para ir creciendo y mejorando. En cualquier pausa que le demos a nuestro tiempo vendrá luego un inicio o reinicio de lo que querremos hacer.

Hay un tema en particular como lo es la reconciliación, sobre todo cuando el siglo XXI comenzó con una tendencia un tanto asiática, e impropia del hemisferio occidental, como lo es “olvidar el pasado”; imagínense realmente que al finalizar ésta escritura nos encontremos con una frase absurda como ésa, pues tendríamos que olvidar hasta el título y el comienzo, por lo que no entenderíamos ni el por qué nos encontramos finalizando la lectura. Ciertamente, el pasado hay que dejarlo que fluya, que corra como el agua del río hacia el mar, pero recordemos que luego viene el llamado ciclo del agua, por el cual se vuelve a purificar sin dejar de ser lo que es.

En éste aspecto, al querer imponer un relativismo que olvide todo lo transcurrido y sobre todo a conveniencia de quien quiere ser absuelta, nos vemos también en el dilema que socialmente impera como solución, en éste caso las separaciones sin vislumbrar reconciliaciones posibles. Como cristianos nos olvidamos que tenemos una libertad humana, en lo personal diría que si fuese por Mí ya hubiese obligado a mucha gente a reconciliarse, tanto consigo mismo como con los demás, incluyendo con Nuestro Dios; pero Él no piensa ni actúa así, en todo momento nos respeta nuestro albedrío, por más absurdo que parezca, por más que nos demos por olvidados; debemos tener presente que Su decisión fue la de encarnarse en Su Hijo Jesús (Cristo) y reconciliarnos como humanidad, muy distante y distinto a cualquier iniciativa humana.

Tomemos pues la reconciliación como una parte de la bandera que nos identifique, ésa que debemos izar en cada una de nuestras almas, que a pesar de que nos sintamos pecadores como parte de la esencia humana, tenemos ése aliciente que nos ayuda a vivir mejor, a tomar nuevamente un amanecer o cualquier otro momento para apuntar más allá de donde estemos, para atinar a lo que sanamente nos ponga en una mejor situación. Ya hemos visto otras culturas como inician sus años en momentos distintos a los mencionados, y muchas veces nosotros los acompañamos en sus celebraciones, lo más importante es que aprendamos mutuamente sin perder identidad. En éste sentido hay que recalcar que quien no recuerda de dónde viene tampoco sabrá a dónde va; por más que se insiste en saber un “qué” sin el “por qué”.

Animados así podemos aglomerar todas éstas enseñanzas y esperanzas con una perseverante reconciliación.

Luchando por la estabilidad

La lucha por la estabilidad requiere mucho compromiso de parte y parte; por lo general son dos (2) partes más relevantes en un asunto, y debemos asumir que la estabilidad se ve amenazada cuando una de ésas partes no asume un compromiso con la misma intensidad que se lo pide a la otra parte. En un mundo tan cambiante como el que hemos vivido desde la Modernidad, nos vemos en que lo más constante son los cambios, y aún así se nos señala fácilmente de inestable cuando somos consecuencia de algún cambio que escapa de nuestras manos. La creciente psicología positiva, tiene entre la mayoría de sus exponentes a aquellos que siembran culpabilidad solamente en primera persona, en que si algo pasa en adversidad es porque ya la persona iba predispuesta, en que “El compromiso está solamente en Ti mismo” cuando sabemos que también la contraparte debe asumir un compromiso.

He aquí una serie de ejemplos en defensa de aquellos quienes sufrimos cambios adversos en nuestro entorno, y que quede para el lector que no es una defensa ni una excusa constante, pero que sí es una exaltación a la perseverancia cuando se contrapone a pesar de las circunstancias.

Supongamos que una persona sale de su casa dos horas y media antes de entrar a su horario de oficina, así llegar más temprano y fresquecito para desayunar y prepararse de mejor manera para su jornada laboral. Todo va bien, se monta en el primer transporte para llegar a la vía principal, no hay mucha gente esperando, se suben con tranquilidad, todos huelen muy bien, pagaron con exactitud el pasaje que recientemente ha aumentado; el chofer se toma un cafecito, pero arrojó el vaso por la ventana, en la misma calle que transita frecuentemente y que cuando llueve se trancan los desagües por cosas como ésas. Llega a la vía principal, se sube a una camioneta con asientos disponibles, el chofer tiene suficiente sencillo para el vuelto, la persona va sentada, hasta le da chance de pescar otra dormidita en el camino, y ya cuando va llegando al Metro, hay una tranca enorme porque algunos fiscales de tránsito quieren “mejorar” la movilidad del tráfico e inhabilitaron una parada neurálgica donde el transporte público debe seguir sin detenerse, obviamente algunos pasajeros comienzan a bajarse y no les queda otra que caminar el tramo que le faltaba, que visto desde una camioneta es corto, pero en lo que se vuelve a ser peatón el camino como que se triplicara; y para éste momento la persona se ha dado cuenta que han transcurrido casi una hora y media en lo que generalmente le lleva media hora o tres cuartos de hora. Ahora bien, les comentaríamos a los psicólogos positivos ¿Ésa persona iba predispuesta? ¿Es una culpa propia el tráfico vehicular que encontró? ¿Es cuestión de “Resiliencia”? ¿Es perseverancia por haberse alistado y salido bien temprano o, por otra parte, es inestable e impuntual por no haber llegado tan temprano como lo previsto? Recuerde que son solamente ejemplos, que quizás viven frecuentemente muchos habitantes de Caracas.

Otro caso sería el de un paciente odontológico, después de una serie de tratamientos, la odontóloga tratante decide retirarse y cerrar el consultorio; ya ella sabe de su condición y no está dispuesta a reajustar la agenda de los pacientes, se coloca en la postura de que son éstos quienes deben ajustarse a los planes de ella; es obvio y entendible que ya cada quien vaya buscando alternativas, y las que encuentre son unas que no responden a las emergencias que se presenten, ni están muy dispuestas a culminar el trabajo comenzado por otra colega y ven mejor el comenzar desde cero; supongamos que el paciente incluso logra laborar para una compañía de servicios dentales, todavía no está dispuesto a atenderse con alguna odontóloga de las que dispone en el servicio que le presta la empresa ¿Y por qué lo hace? ¿Por gastar más dinero en otra? No, simplemente, por estabilidad; por otra parte, las odontólogas donde había ido deciden mudarse, así que nuevamente se ve obligado a buscar nuevas opciones, y no lo puede hacer por el servicio que le ofrecía la empresa, ya que con ésta era simplemente un contrato de tres (3) meses, el cual no quisieron renovar; y ahí va otro tipo de “inestabilidad”, la laboral; por lo que hace la búsqueda mediante buenas referencias; por fin alguien que asume culminar los tratamientos de buena manera, con mejores ánimos, mejores actitudes, más empatía, más entrega; pero, pero, pero… ¿Qué pasa cuando todo esto se va mezclando? La agenda del buen profesional va aumentando, como la de los bancos grandes, y ya el contacto no puede volver a ser el mismo, ni aún con los más cercanos; ahora las citas de “emergencia” se dan con diez (10) días de diferencia con respecto a su solicitud, de lo contrario le tocaría volver a comenzar desde cero; y al pensar nuevamente en lo recorrido, pararse a respirar, detenerse a observar valorando el tiempo invertido y que no se trata de un apego a las cosas; sino simplemente constancia y perseverancia, una lucha por la estabilidad.

Freddy E. Liendo

Comentarios acerca de la película “Bolívar, el hombre de las dificultades”

Hace poco tiempo se estrenó la nueva película venezolana “Bolívar, el hombre de las dificultades”; de antemano les puedo contar que me pareció bien buena, a mi parecer el personaje se amoldó muy bien entre el actor y a quien representó. Ante una polarización tan marcada en la población es muy difícil que alguien reconozca alguna virtud de quien pueda adversar en muchas oportunidades, y mucho menos esperar que ése reconocimiento sea en público. A nivel personal debo confesar que fui un tanto predispuesto, incluso le comenté a mucha gente “Voy a ver la película del gran traidor del siglo XIX, de aquél que plagió la idea de una Gran nación”, pues para quienes me conocen más de cerca saben muy bien que desde niño he sido muy admirador y seguidor de las ideas de nuestro Generalísimo Francisco De Miranda, aquél quien luchó universalmente y mantuvo sus grandes ideas hasta verlas destellar en el horizonte cuando apenas se aproximaba un amanecer independentista; y como la historia previa nos relataba que Bolívar “traicionó” a Miranda, era por eso mi mala predisposición.

Pero como dijo el actor protagonista, Roque Valero, en un programa televisivo “… La película nos muestra un Bolívar más real, que se baja de la estatua, que no tiene voz engolada…”; y Yo le añado una de las cosas que más me impactó, es que pasó por unos graves momentos de crisis, en la plena ruina, y evidentemente sus más cercanos le seguían llamando “Su Excelencia”, “Libertador”, y éso es muy admirable de mi parte, cuando una persona sigue demostrando sus ideales, sus objetivos, y a pesar de las adversidades comienza a ver a sus verdaderos Amig@s y compañer@s de camino; quizá en la actualidad se hubiese encontrado con más de uno despreciándolo y exclamándole “¡Ja! ¿Qué Excelencia ni qué Libertador chico? ¡Tú lo que estás es arruinado!”.

Seguramente si Miranda hubiese tenido noticias directas de cómo Bolívar seguía en la lucha independentista entonces se hubiese sentido un tanto orgulloso del legado que estaba dejando, que las circunstancias le irán dando la razón, y eso para los precursores y los pioneros deja una gran satisfacción por la siembra sin importar quién o cuándo se coseche.

Es de notar que para aquél entonces había múltiples disputas internas entre los líderes patriotas que seguían luchando a favor de la independencia, como las ha habido a lo largo de la historia en cualquier gesta que se pudiera llamar verdaderamente revolucionaria. Quizás por eso es que algunos relatores omiten ésas desavenencias en sus narraciones y así hacer proyección épica a lo que va a plasmar.

Somos seres humanos que nos seguimos empeñando en endiosar a nuestros pares que hacen proezas de gran trascendencia, eso es intrínseco en nosotros, en nuestro psique, aunque muchas personas lo sigan negando, es algo perceptible en cualquier cultura que se escoja para tal discusión. Por todo lo antes planteado es que me parece una excelente producción del cine venezolano, de esas que sería bueno proyectarle a los adolescentes que estudian en bachillerato, y que muchas veces se aburren leyendo para Cátedra Bolivariana, así de ésta manera le agarrarían ése gustico criollo a la historia nacional, la identidad para con la Patria y el sentido de pertenencia que generalmente todo esto conlleva; sin que se le llame apego en vano, que sea algo digno de llevar, representar verdaderamente y de reconocer.

Escuela Técnica Comercial “Santos Michelena”

Al comenzar el mes de noviembre se abre el calendario con el tradicional Día de Tod@s l@s Sant@s. De ahí que todavía hasta el siglo XX muchas familias acostumbraban a nombrar a un recién nacido según el santoral que corresponda al día en que vió por primera vez la luz de éste mundo. Particularmente, en el año 1797, nació en los Valles de Aragua ése ilustre diplomático quien tuvo por nombre Santos Michelena; en muchas partes podemos encontrar más detalles de su vida, y su influencia en el ámbito histórico venezolano.

Lo que muchas veces pasa por alto es que en 1912 se fundó la Escuela de Comercio de Caracas, y que años más tarde tendría por epónimo al personaje ya mencionado, ya a comienzos del siglo XXI se sigue conociendo como Escuela Técnica Comercial “Santos Michelena”, la cual ya ha traspasado su primera centuria en funcionamiento ininterrumpido.

Para el momento de la primera publicación del presente artículo esta institución insigne celebra su 101° Aniversario… ¡Felicitaciones Michelenianos!